Nociones sobre la caza del atún.
Escrito por Jerónimo   
Saturday, 06 de September de 2008

Autor: Nuno Dias

Traducción: Jerónimo Alvarez

El atún es una presa excepcional tanto por su porte como por la dificultad de su captura en condiciones normales. La caza del atún podría dar lugar a un pequeño libro con la gran cantidad de opiniones que existen sobre la misma, por tanto y a modo de resumen dejaré aquí algunos párrafos para que pueda entenderse de una forma genérica.

 

 

La caza del Atún

 
   
 

 

  Atún
 
     
  Ilustracción del pez Atún  
     

 

No se muestran interesados en el cazador, se aproximan poco (y cuando lo hacen por lo general mantienen la distancia), de las especies pelágicas son los que por lo normal se encuentran a más profundidad (en las bolas de pescado los encontraremos casi siempre por debajo de la misma, cuando haya más especies predando sobre la misma), después del tiro nunca arrancan de frente, se sumergen siempre y a una gran velocidad, si son mal arponeados desgarran casi inmediatamente y poco, o casi nada, son atraídos por el flasher.

La caza del atún requiere, por encima de todo, preparación, método, logística y un buen trabajo en equipo.

Los atuneros no son una compañía aconsejable pues estaremos faenando sobre el mismo pez y esto no acabará siendo una competición muy saludable (a menos que se establezca un acuerdo previo en tierra con el patrón del bote).

Para localizarlos, observar a los bandos de ciertas aves marítimas generalmente es un buen punto de partida.

Otro animal que proporciona excelentes resultados y, en mi opinión, mucho mejores que las aves son los delfines. En general, cuando un grupo de los mismos junta una bola de pescado, podremos aventurar con casi toda certeza que por abajo de la misma andarán los atunes.

La bola tiene un tiempo corto de vida y varía en consonancia con el tamaño del cardumen de pececillos (rumia, cebo) y el número de predadores. También tiene una dinámica propia y se mueve con velocidad, ondulando cuando los peces son atacados y manteniéndose homogénea cuando los predadores los rodean.

Nunca se ha de pasar con el barco por la bola y mucho menos intentar dejar a los cazadores encima de la misma, pues asustarían a todos cuantos peces anduvieran por allí y la desharían apenas para verla juntarse de nuevo unos cuantos metros lejos de ellos.

La estrategia consiste en determinar la dirección de la corriente e intentar dejar a los cazadores a unos cuantos metros de la bola, de forma que naden o se dejen devalar en dirección a aquella con la ayuda de la primera.
 
Se ha de cazar en la periferia de la bola, conociendo que los atunes vendrán de abajo.
 
Nunca hemos de adentrarnos en la bola, pues la presencia de tiburones es habitual y si anduviéramos en medio del cebo podríamos, como mínimo, llevarnos un buen susto.

Aquí la acción de caza es rapidísima, con los atunes haciendo veloces incursiones sobre las caballas, sardinas o chicharros. El tiro es rápido e instintivo, precisando de una caída en la mayoría de las ocasiones para recuperar la presa.
 
Ayuda meter en el agua uno o dos flashers a unos 4 o 6 metros de profundidad, pues en ocasiones los predadores que están en las proximidades de la bola irán a verificar qué es aquello, proporcionándonos una buena oportunidad de captura.

Hemos de apuntar siempre a la cabeza o un poco de frente, pues son muy rápidos y es fácil fallar el tiro incluso en ejemplares de mucho porte. Si se trata de un cardumen, no hace falta apuntar a ninguno en particular. La mejor técnica es colocar el arma en ristre y darle fuego a aquél que pase enfrente de la misma. En el caso de que nos pusiéramos a apuntar a este o a aquel, a buen seguro que los perderíamos a todos y en la gran mayoría de los casos ni siquiera llegaríamos a disparar!!! (N.del T.: Lo que Dapiran denomina "il effeto confusione").

Si las bolas de cebo están próximas a la superficie, los encontraremos merodeando a media agua, en la zona de fuera de los bajos, allí dónde el veril se acentúa y siempre del lado por donde entra la corriente. Ascienden desde los 120 metros aprovechando la corriente para cazar y entrar con fuerza en los cardúmenes de caballa, chicharro y hasta ya los he visto atacar a dorados (llampugas).

Si permanecemos así por fuera de los bajos y siempre en la zona por donde entra la corriente, hemos de buscarlos moviéndonos en las “quiebras” en la superficie, es decir, por las líneas de agua de tonalidad o textura diferente, que semejan pasillos. Por lo general, son líneas de agua tranquila (o llana) con agua más movida por ambos lados. Estas líneas son causadas por un diferencial de temperatura, o sea termoclina, y mientras más pronunciada sea la diferencia mayor es la amplitud de un lado para el otro. Los peces siempre se concentran en uno de los lados de la termoclina, pues el gradiente de temperatura provoca la concentración de plancton, atrayendo a su vez a pequeños peces y creando un ecosistema vulgarmente conocido por los cazadores del azul como "corredores de peces".
 
Las aguas litorales tienen un nivel superior de nutrientes que alimenta al plancton y, a su vez, el agua de la corriente del Golfo tiene un nivel de salinidad superior, tornándose más densa y creando una barrera que el plancton (así como los nutrientes de los que éste se alimenta) no traspasa. Como esto enturbia ligeramente el agua, los pelágicos que esencialmente cazan orientados por su visión, como el marlin o el atún, tienen tendencia a quedarse en el lado más caliente de la termoclina.

Aquí sirve de mucha ayuda el uso del "engodo" para hacerlos ascender un poco. Para "engodar" utilizaremos sardina, caballa o "carapau" (no encuentro qué pez es) cortada en 3 o 4 pedazos que el lanchero puede ir lanzando cada poco. Un buen truco es comprar un paquete de "Glitter", la brillantina que se utiliza en Carnaval para echar por el cuerpo, o en decoración. Mezclarla con el cebo, pues brilla muchísimo y nos proporciona el efecto de las escamas en el agua, que los atunes adoran!!.

En este escenario es importantísimo no apuntar nunca al atún y siempre al cebo!!

Dada la rapidez de este pelágico, el tiro ha de efectuarse ligeramente antes de que el atún engulla el pedazo de cebo al que estamos apuntando, de lo contrario es muy probable que fallemos el tiro!!.

MUCHA ATENCIÓN: un atún aproximadamente de 20 a 30 Kg puede llevarnos al fondo con mucha facilidad. Por lo que, en el momento del tiro, verificar SIEMPRE que la foatline no esté acostada a nuestro cuerpo o prendida en alguna pieza de nuestro equipamiento (plomo del cinturón, cuchillo, etc).

El tiro ideal ha de ser siempre en la zona de la cabeza o ligeramente detrás de ella. Ya he capturado sin problemas ejemplares de 20 a 30 Kg con disparos en la cola, pero en un pez que supere los 50 Kg la zona en la que lo alcancemos con el tiro supondrá la diferencia entre capturar o no a la presa. En atunes grandes vale más la pena renunciar al tiro que efectuar uno dudoso, so pena de perder la pieza y estropear o incluso perder el material!!

En cuanto al material específico para la captura de estos animales:

Al escoger el arma podemos optar por la madera, obligatoriamente con arpones de, por lo menos, 7,5 mm, siendo la medida más acertada los 9,5 mm, aunque incluso podemos llegar a los 10 mm. En estas armas tenemos la ventaja de poder usar 4 o 5 gomas de entre 14 y 16 mm, en consonancia con la preferencia de cada cazador, para propulsar estos pesados arpones y que confieren tiros largos manteniendo un gran poder de penetración, requerida para capturar a trofeos tan imponentes como los atunes.
Hay también quien usa el carbono o el aluminio en medidas de fusiles comprendidas entre los 130 a 160 cm, siempre con guía integrada y arpones de 7,5 u 8 mm.
Es común a ambos tipos de arma que los arpones lleven "shark fins" (tetones), en vez de las comunes entalladuras, para aumentar su resistencia. Es obligatorio el uso de punta zafable y todo el sistema ha de ir montado en "break away", es decir, que tras el tiro, el arpón se lleve consigo todo el sistema de cabo, bungie y boyas, pero el arma se queda en poder del cazador.

El "shooting line" (cabo de unión de arpón con el sistema: bungie-boyas) puede ser monofilamento, pero lo desaconsejo porque incluso con dos esclavos y quemando la punta, el monofilamento pierde más de la mitad de su capacidad de resistencia a la ruputura después de montado. El Dyneema ofrece mejores resultados, es mucho más resistente y unicamente pierde del 12 al 17% de sus propiedades. El cabo de acero también es de uso común, siendo en este caso aconsejable remachar las puntas y después colocar el esclavo.

 

  Atún nadando
 
     
  http://www.wissenschaft-online.de/sixcms/media.php/591/thun_frei.jpg  
     

 

En lo tocante a la "workline" nos encontramos con opiniones diversas, pero si los atunes son la presa elegida, entonces un bungie de 30 metros extensible 3 veces, (y nunca 5 veces, como ciertas marcas anuncian ahora, pues queda finísimo y casi imposible de recuperar en ejemplares de porte considerable) es prácticamente obrigatorio.

En estos últimos años, ha surgido en el mercado un sistema innovador y con efectividad probada por Tommy Botha, en África del Sur, y que consiste en 30 o 40 metros de cabo elástico ligado a una boya-plancha grande. Este cabo pasa por una mordiente que permite al cazador no perder ni un centímetro de cabo recuperado, pues una vez que pasa por la mordiente, ésta aprisiona al cabo y aunque el pez siga tirando en sentido contrario, pasa a arrastrar la boya y cabo restantes. Es un sistema más seguro, pues no queda tanto material flotando y asimismo también es más rápida su recuperación.

Para finalizar, tenemos el tradicional sistema de boyas, que puede incluir trés o más boyas en fila unidas con bungies. Después del tiro, el pez hundirá una o todas las boyas y la recuperación se hará a pulso, metro a metro, agarrando la última boya que tendrá un mosquetón en su extremo posterior para sujetar con el mismo cada metro de bungie recuperado, evitando así que el pez al arrancar se lleve de nuevo todos los metros que ya hayamos recuperado. Este proceso es muy pesado, pero es una gozada y proporciona una sensación de estar inmerso en la lucha sin comparación alguna.

 

Os dejo aquí una descripción del material que generalmente utilizo para la captura de pelágicos de gran porte. Es muy versátil, pues me permite capturar wahoos y sierras (Spanish mackerel), pero posee suficiente capacidad para dispararle a un marlín o a un atún de buen tamaño si surgiera la oportunidad sin comprometer la capacidad de maniobra dentro del agua. El mayor pez que he capturado con este sistema fuen un Marlín Negro de 110 Kg. Lo cazé el año pasado y resistió perfectamente llevando a cabo la recuperación del animal sin grandes problemas:

ARMA: Rob Allen 160, modelo Zulú, carbono camuflado "bluewater" con guía integral, cabezal abierto, dos gomas de 16 mm con 88cm de longitud cada una, arpón Rob Allen Impact recubierto de carbono y con punta tricúspide, grosor 7,5 mm, longitud 2 metros y punta zafable Slip-Tube también de Rob Allen. El "shooting line" es Spectra Dyneema de 2 mm de grosor con una resistencia de 260 Kg (por lo general utilizo tres vueltas, lo que me proporciona un total de 9 metros) y está montado en "Breakaway".

FLOATLINE: No utilizo un bungie de 30 metros en fondos de menos de 80 metros pues a veces le tiro a Atunes Dientes de Perro e Ignobilis, que son especies que frecuentan los bajos y tienen el pésimo habito de arrancar hacia el fondo y se rozan con todo lo que por allá encuentran hasta rasgar el Dyneema, el Floatline o quebrar el arpón. El bungie estira muy rápido y no me permite tener control inmediato sobre el pez, pues le da holgura a éste dejándolo llegar al fondo.
Utilizo el Bluewater Floatline de Rob Allen, con 30 metros de longitud y resistencia de 340 Kg. Este floatline tiene la particularidad de estirar dos veces su tamaño, pero de una manera más lenta que el bungie, pues es razonablemente más "duro" que éste, permitiéndome un mejor control del pez.

BUNGEES: Si uso el Bluewater Floatline, meto un bungie de 10 metros de longitud (estira 3 veces) unido a éste, lo que me proporciona 30 metros más además de los 60 metros del floatline estirado. Si voy hacia fondos en la cota de los 100 o más metros uso un bungie de 30 metros que estira 3 veces su tamaño original. Entre las boyas uso bungies de 3 metros, (estiran 3 veces también). Todos los bungies son Rob Allen, debido a su ligereza y al hecho de ser realizados en un material innovador que posee una resistencia fantástica al corte, así como a los rayos UV y al agua salada.

BOYAS: Utilizo dos rígidas de 11 litros después del bungie pues mantienen un mayor poder de fluctuación, (o tracción), a 2 atmósferas y una tercera hinchable de 35 litros pues me facilita muchísimo la recuperación del pez. Excuso decir que también son Rob Allen...

Pido disculpas por la extensión del texto pero, de hecho, es difícil dar una idea real de lo que es la caza de estos animales en pocas palabras.

Espero haber ayudado y cualquiera duda o ayuda que necesiten no reparen en ponerse en contacto conmigo pues estaré encantado de responderles.


Saludos a todos,

Nuno Dias